CARRUSEL

Pensar la coyuntura municipalista desde la pontencia de la complejidad

Para venir a lo que no sabes

has de ir por donde no sabes.

– San Juan de la Cruz –

La realidad no es nada si no puede soñarse.

– Diego Jesús Jimenez –

La palabra “complejidad” tiene buena prensa en los ambientes sociopolíticos actuales. Invocarla supone adquirir, casi por arte de magia, una suerte de capital simbólico que te coloca en eso que eufemísticamente denominamos “nueva política”, si bien pocas veces seamos capaces de definir con precisión en qué consiste y dónde se lleva a cabo (de manera real). Lo que ocurre es que con la palabra “complejidad” pasa como con la solidaridad internacional, todos los gobernantes dicen practicarla con fruición y hacer de ella un eje insoslayable de su política exterior, y luego resulta que se dedican a cerrar fronteras a los inmigrantes y refugiados, a recortar los presupuestos en cooperación al desarrollo y a reforzar el papel de “sus” empresas trasnacionales en el resto de países. Obras son amores y no buenas razones.


Decía el filósofo francés Edgar Morin que “complejidad” no es igual que “complicación”, y que un pensamiento complejo es necesario porque estamos sumidos bajo el “paradigma de la simplicidad”. ¿En qué consiste este paradigma? Pues siguiendo la estela de este filósofo aquel que  “o bien separa lo que está ligado (disyunción), o bien unifica lo que es diverso (reducción)”. Por contra, un pensamiento complejo sería aquel que asume y percibe el sentido del carácter multidimensional de toda realidad, que incorpora la incertidumbre como necesidad, que es capaz de pensar en condiciones contradictorias, que practica el diálogo incesante y que asume la imposibilidad de englobar la totalidad de lo real dentro de un mismo sistema lógico. Para tratar de hacer material este objetivo (continúa el francés) sería bueno ayudarse, como mínimo, de tres principios. El primero es el denominado “dialógico”, es decir, aquel que “permite mantener la dualidad en el seno de la unidad. Asocia dos términos a la vez complementarios y antagonistas”. El segundo es el de la “recursividad organizacional”, en el cual “los productos y los efectos son, al mismo tiempo, causas y productores de aquello que los produce”. Y el tercero sería el principio “hologramático”, por medio del cual tomar conciencia que “no solamente la parte está en el todo, sino que el todo está en la parte”. Pues bien, echemos un vistazo a la coyuntura política de los proyectos municipalistas (y en especial Ahora Madrid, por tratarse del espacio que mejor conozco) para ver hasta qué punto esta manera de entender la complejidad puede sernos útil a la hora de repensar los procesos y atisbar horizontes futuros, dejando a un lado la pura retórica y tratando de hacer realidad sus potencias.

Después de un año y pico largo de gobiernos “del cambio” toca hacer balance crítico y replantear el ciclo que viene, para lo cual me temo será necesario repensar las herramientas políticas e imaginar sus valencias. Frente a aquellas posiciones que están pensando los proyectos y candidaturas municipalistas en el futuro inmediato desde el paradigma de la simplicidad organizativa (recordemos: disyunción y reducción), algunos creemos que sería mucho más audaz y coherente responder a los desafíos locales desde parámetros complejos. Para ello consideramos necesario traducir en el campo de lo político esos tres principios morinianos que antes hemos resumido. Un Ahora Madrid “dialógico”, sería aquel que permitiría mantener la dualidad en el seno de la unidad. En otras palabras, asumir que los proyectos municipalistas son algo más que una institución, algo más que un gobierno municipal, algo más que un partido y algo más que una miríada de familias y facciones internas en disputa. La unidad y coherencia de Ahora Madrid estaría no tanto en el alineamiento y disciplinamiento organizativo interno, sino más bien en el reconocimiento y la interacción con una pluralidad de actores sociopolíticos que tienen derecho y potencia para marcar agenda en el gobierno de la ciudad. Tan importantes son Podemos, Ganemos, IU, Equo, M129… como los movimientos sociales, la PAH, los Centros Sociales Okupados, las Iniciativas Ciudadanas. Un Ahora Madrid fuerte es aquel capaz de componer un ecosistema heterogéneo cuya traducción orgánica responde a esa misma heterogeneidad. No tanto una estructura que reproduce sus angostos lineamientos (ya sea mediante el reparto proporcional, Dowdall, Borda o lista plancha) desoyendo la metamorfosis de la ciudad, es decir, de la vida más allá de ese mismo organismo. Al mismo tiempo un Ahora Madrid “recursivo” es aquel que comprende que las dinámicas dentro-afuera de la institución, así como las contradicciones entre lo público y lo común son productoras de políticas, al mismo tiempo que causas y efectos de esas mismas políticas. No debería existir una autonomía de lo político respecto del universo de lo social. Lo político y lo social son, mutuamente, antecedentes y consecuencias entre sí, de ahí que toda veleidad “gobernista” o “gerencialista” de los gobiernos municipales, pierda pronto pie con respecto a la riqueza y el desborde que se podría obtener de una mayor interacción con la sociedad. Por último, un Ahora Madrid “hologramático” sería aquel que asume que no solo la parte está en el todo, sino que el todo está en la parte, en otras palabras, que hacer municipalismo no se reduce al grupo municipal, al conjunto de asesores y vocales vecinos, así como al equilibrio de fuerzas entre los distintos actores que componen las candidaturas municipalistas. Cada actor sociopolítico de la ciudad es, potencialmente, un sujeto del movimiento municipalista, y por tanto debe tener su protagonismo, debe poder participar en la planificación y en la puesta en marcha de las iniciativas, debe poder no sólo ser escuchado, sino también tomar partido en las decisiones. ¿Cómo se hace esto? Con tenacidad, imaginación, alegría, dedicación, voluntad política y audacia, con el reconocimiento de la intrínseca pluralidad de la vida social, con la huida del ensimismamiento administrativo y autoreferencial. No es fácil, pero nadie dijo que este viaje fuera a ser sencillo.

Vienen tiempos de complejidad. Tiempos de retos importantes. En los próximos meses vamos a asistir a la celebración de diferentes cónclaves organizativos de extraordinaria significación: Podemos, Ahora Madrid, En Comú Podem, muchos otros proyectos políticos… Ojalá en sus metodologías y acuerdos, en sus perspectivas y procesos políticos, en sus sensibilidades seamos capaces de huir del paradigma de la simplicidad, para hacer real eso que el 15-M nos enseñó a todos y todas.

 

Ernesto García López, miembro de M129

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